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Happiness

Hay que ver cómo somos, nos quejamos por cualquier cosa, tenemos la felicidad delante de nuestras narices y no queremos cogerla, pero, ¿qué nos pasa? ¿Es que no la vemos? Está ahí, en nuestra puta cara, ¡joder! Yo veo a gente feliz todos los días en  facebook, en instagram... Mis amigos aparecen sonriendo en las fotos, con sus parejas, felices, viajando, cenando en sitios increíbles, compartiendo momentos únicos en Barcelona, en París, en Ibiza, en Marrakech, Nueva York, BangKok, Amsterdam, Praga, Los Ángeles... Da igual dónde, ¡¡sus vidas son toda una aventura!!

Y, la verdad, a veces me pregunto, ¿cómo lo hacen? ¿cómo lo hacemos? ¿cómo somos capaces de obviar la realidad en la que vivimos? ¿cómo a veces somos capaces de obviar nuestra propia realidad? ¿cómo somos tan increíblemente hipócritas?

Cuando nos encontramos con un problema, miramos para otro lado como si no pasara nada, por un momento fruncimos el ceño y pensamos "esto no está bien", pero automáticamente desviamos la mirada, seguimos nuestro camino y nos olvidamos.

No sé a vosotros, pero a mi, mi conciencia, en esas situaciones no me deja tranquilo, pienso que algo tenemos que hacer, pero no me refiero a dar una simple limosna, me refiero a hacer algo que cambie profundamente la sociedad, cosa que veo tan lejana... La sensación que me invade es tan fuerte que me deja vacío por dentro, tanto que dudo mucho que alguien con un vacío así pueda ser realmente feliz.

Por supuesto, se puede alcanzar cierta felicidad momentanea, alegría esporádica, pero en la soledad de vuestros pensamientos, ¿no habéis sentido alguna vez la necesidad de actuar?

Mi teoría, es que tenemos la mente saturada de imágenes demasiado bonitas, demasiado agradables y con las que nuestro cerebro se siente increíblemente a gusto, hemos creado una zona de confort para nuestro cerebro, y cualquier cosa que perturbe su tranquilidad nos estresa, nos agobia, y simplemente preferimos obviarla, pero, insisto, así se me hace difícil pensar en una felicidad plena, creo que más bien, hemos optado por vivir un sucedaneo de felicidad comprado a base de experiencias que nos mantienen ocupados y egoístas, dando de lado a quien por determinadas circunstancias, no ha podido alcanzar nuestro nivel.

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Hay que ver cómo somos, nos quejamos por cualquier cosa, tenemos la felicidad delante de nuestras narices y no queremos cogerla, pero, ¿qué nos pasa? ¿Es que no la vemos? Está ahí, en nuestra puta cara, ¡joder! Yo veo a gente feliz todos los días en  facebook, en instagram... Mis amigos aparecen sonriendo en las fotos, con sus parejas, felices, viajando, cenando en sitios increíbles, compartiendo momentos únicos en Barcelona, en París, en Ibiza, en Marrakech, Nueva York, BangKok, Amsterdam, Praga, Los Ángeles... Da igual dónde, ¡¡sus vidas son toda una aventura!!

Y, la verdad, a veces me pregunto, ¿cómo lo hacen? ¿cómo lo hacemos? ¿cómo somos capaces de obviar la realidad en la que vivimos? ¿cómo a veces somos capaces de obviar nuestra propia realidad? ¿cómo somos tan increíblemente hipócritas?

Cuando nos encontramos con un problema, miramos para otro lado como si no pasara nada, por un momento fruncimos el ceño y pensamos "esto no está bien", pero automáticamente desviamos la mirada, seguimos nuestro camino y nos olvidamos.

No sé a vosotros, pero a mi, mi conciencia, en esas situaciones no me deja tranquilo, pienso que algo tenemos que hacer, pero no me refiero a dar una simple limosna, me refiero a hacer algo que cambie profundamente la sociedad, cosa que veo tan lejana... La sensación que me invade es tan fuerte que me deja vacío por dentro, tanto que dudo mucho que alguien con un vacío así pueda ser realmente feliz.

Por supuesto, se puede alcanzar cierta felicidad momentanea, alegría esporádica, pero en la soledad de vuestros pensamientos, ¿no habéis sentido alguna vez la necesidad de actuar?

Mi teoría, es que tenemos la mente saturada de imágenes demasiado bonitas, demasiado agradables y con las que nuestro cerebro se siente increíblemente a gusto, hemos creado una zona de confort para nuestro cerebro, y cualquier cosa que perturbe su tranquilidad nos estresa, nos agobia, y simplemente preferimos obviarla, pero, insisto, así se me hace difícil pensar en una felicidad plena, creo que más bien, hemos optado por vivir un sucedaneo de felicidad comprado a base de experiencias que nos mantienen ocupados y egoístas, dando de lado a quien por determinadas circunstancias, no ha podido alcanzar nuestro nivel.

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