Premio Canal Historia: Tenerife13 min read

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puesta de sol desde el observatorio del teide

Tenerife, Premio Canal Historia

¡VIAJAZO! No podía empezar de otra forma. Nos fuimos a Tenerife invitados por el Canal Historia, que organizó un concurso a través de Instagram y que, bueno, pues con una suerte increíble gané yo (no encuentro una manera de decir esto en primera persona y que suene realmente humilde,  y juro que no es falsa modestia) (NOTA MENTAL: crear una sección de GOALS y comenzar la lista con este concurso), ¡ejem! ¿Por dónde íbamos? Bueno, genial, ¿no? Cuando tienes la oportunidad de viajar y encima con prácticamente todos los gastos pagados. Pero además, el viaje incluía la visita VIP al Observatorio Astronómico del Teide. He de decir, que yo me moría de ganas de ir al Observatorio de La Palma, situado en lo alto del Roque de los Muchachos, y me sigo muriendo de ganas, pero perdonad mi ignorancia, porque del del Teide no había oído hablar nunca y... ¡¡Puffff!! ¡¡Mereció mucho la pena!! Más adelante os cuento. Empecemos por el principio: Contábamos con tan solo 3 días, de los cuales, una tarde completa la dedicaríamos a la visita del Observatorio, así que intentamos aprovechar al máximo el tiempo restante. Y aquí nos surgió la primera duda, ¿qué hacemos? Tenerife es una isla grandecita, y, ¡joder! Vuelvo a pecar de ignorante, pero pensábamos que no habría mucho que ver allí... NOS EQUIVOCAMOS. Desde este momento os digo que nos quedamos con muchas, muchas, muchas ganas de volver, porque la isla ofrece taantoooo... Y no, no me refiero al Loro Parque. ¿Vamos al sur? ¿Nos quedamos en el norte? ¿Vamos a Anaga? ¿Al Teno? ¡Yo quiero ver el bosque de Laurisilvas! ¡A mí me encantaría ir a Garachico! ¡A mí a los acantilados de Los Gigantes! ¿Y si vamos a alguna playa un poco más salvaje? ¿Y a las Teresitas? En fin... decidir a dónde ir cuando tienes poco tiempo es imposible, pero aún lo es más si hay tanta naturaleza y tan exuberante. En este punto, os aconsejo alquilar un coche, es totalmente imprescindible. Y también os aconsejo que no hagáis caso a las sugerencias de la señora del renting, os intentará vender entradas para todo - ¡que no queremos ir al p... Loro Parque! ¡Hombre ya! - Vale, descartado el Loro Parque de los hu... La señora insistía en que nos fuésemos a Las Teresitas, porque habíamos pensado en otra playa, en algo más salvaje, más natural, teníamos claro que no queríamos ir a un sitio súper turístico lleno de tumbonas y sombrillas, pero nada, erre que erre, porque decía que para ir al sitio que nosotros queríamos, teníamos una hora y pico de camino y que no merecía la pena. ¡¡Menos mal que no le hicimos caso!! ¡Ayyy! Si hubiéramos ido a Las Teresitas, después os cuento, que esta tarde no fuimos, pero a la mañana siguiente sí, y en qué momento... Bueno, decidido el destino, allá que fuimos, y, ¡VAYA SI MERECIÓ LA PENA! Mereció la pena a pesar de la hora y pico de camino, de la media hora de curvas subiendo por la montaña, de atravesar las nubes, de pasar un túnel que bien podría ser el escenario de una película apocalíptica (os juro que no se veía luz al final del túnel, y que dentro había una niebla densa como si un club de vapeadores hubiera decidido recluirse a fumar una semana entera en el salón de un piso de esos del centro de Madrid de 30 metros cuadrados), pero al final, las vistas eran espectaculares. ¡¡FOTOS!!

Playa de Benijo

No os había dicho el destino hasta ahora, porque prefería que lo vieseis con vuestros propios ojos. La Playa de Benijo es una pequeña cala de arena negra al borde de un acantilado, a la que se accede bajando por unas escaleritas  y de la que podría hacer un auténtico monográfico. El mar bravo, salpicado de pequeños islotes y rocas donde rompían las olas haciendo que éstas llegasen a la orilla en una fina capa de agua que convertía la arena en un espejo en el que se reflejaban los increíbles colores de un atardecer alucinante. Os imaginaréis, me pasé la tarde entera haciendo fotos.

Es una playa salvaje, prácticamente desierta y totalmente natural, no busquéis un chiringuito o un señor vendiendo fruta recién cortada, como mucho podréis encontrar a algún señor haciendo nudismo y por supuesto, paz, calma, relax y conexión con la naturaleza.

Enamorado me vine de esta playa. ¡¡El viaje empezaba increíblemente bien!!

Las Teresitas

Día dos, mañana del martes, por la tarde nos esperaba la ansiada excursión al Observatorio del Teide, pero madrugando, dispondríamos de tiempo libre para la playa, la elegida, esta vez sí, Las Teresitas. No hay mucho que contar, os dejo unas fotos y después, la anécdota.

Las Teresitas es una playa un poco más turística, cuando llegamos hacía un poco de vientecillo. Yo soy adicto al mar, de esos que ahora se llaman seaholic, y me tuve que bañar, of course. Pues nada más salir del agua, ¡ZAS! ¡VENTISCA! Cómo acabé podría perfectamente decirse en italiano: POLLO IMPANATO. Lo gracioso fue que a la tarde, cuando les contamos a los guías del Teide dónde habíamos estado por la mañana, su contestación fue: ¿Las Teresitas? ¡Si esa es la playa de las croquetas! - Bien, gracias por la información, amigos, pero llegó tarde.

NEXT STOP: VOLCANO TEIDE EXPERIENCE

Volcano Teide Experience

Antes de nada, hay que explicar que éste era el premio por el concurso de instagram del Canal Historia, os enseño la foto con la que participé.

Madrid, bajo las estrellas
Madrid, bajo las estrellas

Para quienes tengáis la curiosidad, por supuesto es imposible a día de hoy contemplar así el cielo de Madrid. La foto es una composición (sí, es un eufemismo de montaje), y consta de dos partes, la del cielo, una foto que hice en Gran Canaria, desde la playa de Maspalomas, y la de la ciudad, hecha desde la terraza de mi piso en Madrid.

Primera parte

La excursión estaba perfectamente organizada, contábamos con dos entradas VIP, lo que suponía que durante aproximadamente 8 horas, tendríamos dos guías para nosotros solos, que irían a recogernos al hotel y al finalizar nos llevarían de vuelta.

Nuestros guías, Jesús y Lucía, súper majos, nos llevaron a las instalaciones del observatorio y nos contaron millones de curiosidades sobre el complejo, desde con qué países se estaban llevando a cabo colaboraciones, qué empresas y en qué proyectos estaban invirtiendo en ciencia en Tenerife, algunos muy curiosos, como un proyecto de la ESA para monitorizar la cantidad de plásticos que hay flotando en nuestros océanos, hasta cómo se reutilizaron piezas de antiguos barcos o tanques de la segunda guerra mundial para montar el Telescopio Carlos Sánchez.

En esta primera parte de la visita, tuvimos tiempo también de observar el mar de nubes, y creo que es el momento de enseñaros las fotos que pudimos hacer allí.

Impresionantes, ¿verdad? La puesta de sol tras el Teide, nos cautivó, y si os fijáis, en una de las fotos se puede ver la sombra que proyectaba el volcán sobre el horizonte. Jesús y Lucía nos comentaron, que en ciertas épocas, cuando el sol se oculta justo tras la cúspide de la montaña, la sombra que se dibuja es completa, esperamos volver para comprobarlo.

Segunda parte

Entre la primera y la segunda parte, tuvimos una hora de descanso que aprovechamos para cenar, reponer energías y seguir con la visita, esta vez, observando el impresionante cielo nocturno desde la base del teleférico. La cena, por cierto, fue en el Restaurante Papillón, en Las Cañadas del Teide, un restaurante a medio camino entre el observatorio y la entrada a la base, donde cenamos muy bien y a buen precio. Llevábamos bocatas y demás, pero el restaurante nos pareció acogedor y la comida tenía tan buena pinta, que pasamos del picnic.

Así que con la tripa llena, nos subimos de nuevo a la furgoneta dispuestos a afrontar la segunda parte de la visita con unas ganas que aumentaban por momentos. Imaginaos, cuando entramos al restaurante aún no había anochecido del todo y no se veían casi estrellas, pero cuando salimos, en el transcurso de esa hora, el cielo había cambiado completamente.

Ya en la base, nuestros fabulosos guías, nos contaron con un entusiasmo contagioso no sólo todo lo que podíamos observar a simple vista en ese maravilloso cielo estrellado, sino que además, aprendimos increíbles leyendas: el Cazador Orión, las tres estrellas que forman su cinturón, Las Tres Marías, cómo los antiguos egipcios fueron capaces de alinear las pirámides de Giza en consonancia con éstas, nos contaron cómo orientarnos localizando la estrella polar, dónde encontrar el triángulo de invierno formado por Betelgeuse, Procyon y Sirio, pudimos contemplar la constelación de Tauro, las Pléyades, Géminis, y a través de un pequeño telescopio dispuesto para la ocasión, observamos distintas partes del cielo, entre ellas, la nebulosa de Orión. 

En la foto, podéis ver la nebulosa a través de mi propia cámara, utilizando un 300mm, trípode y larga exposición. Para terminar, nos dió tiempo a hacer también una foto a la vía láctea desde la base del teleférico. Aunque en invierno es más complicado verla bien y obtener los detalles que se observan en verano, no quedó mal del todo. Por cierto, en la imagen aparecen nuestros guías desmontando el "pequeño" telescopio del que os hablaba.

Poco más se puede decir sobre esta visita porque sin duda es mejor ir allí y hacer cualquiera de las actividades que ofrece Volcano Teide, para vivirlo en primera persona. Sólo añadir, por si no quedaba claro, que nos encantó y eso sí, tratar de concienciar a todo el mundo en general, y a políticos en particular, de la importancia que supone la inversión en ciencia en España.

El Observatorio del Teide, junto con el de La Palma, en el Roque de los Muchachos, gozan de una visibilidad única en el mundo, junto con el Observatorio de La Silla en el desierto de Atacama en Chile y el Observatorio del Mauna Kea en Hawai, gracias a estar situados por encima del mar de nubes, que bloquean la contaminación lumínica procedente de las ciudades.

Otros países están invirtiendo en suelo español y nosotros estamos desperdiciando esta oportunidad. Estamos llegando a  acuerdos mediante los cuales, si un país construye una serie de telescopios en nuestro terreno, nos cede un porcentaje del tiempo de observación para que nuestros científicos puedan aprovechar lo que el estado les niega. MUY TRISTE.

¡¡MÁS INVERSIÓN EN CIENCIA, POR FAVOR!!

Tercer y último día. Piscinas naturales de Garachico.

Nuestra visita a Tenerife está llegando a su fin, ¡mierda! La elección final, las piscinas naturales de Garachico.

Fruto de la erupción volcánica de 1706, se formó un brazo de lava en la costa que dejó encerrados varios "charcos", piscinas naturales donde es posible bañarse. Cuando nosotros llegamos, las olas rompían con fuerza y el viento era notable, y nos encontramos una zona acordonada impidiendo el paso, pero a lo Homer y Lisa saltándose el cordón de tercipelo en el museo para descifrar la Orbe de Isis, ¡allá que fuimos!

El paseo por entre las piscinas es increíble, y aunque adaptado al turismo, con un restaurante al lado y esas cosillas, conserva un encanto único apreciable en la naturaleza escarpada de la roca negra y en el batir de las olas contra el brazo de lava y contra los acantilados.

Protegidos del oleaje, entre las rocas, encontramos cangrejos un poco asustadizos, nos costó hacerles una foto sin que huyesen al acercarnos, pero con el teleobjetivo conseguimos buenas tomas. Adentrándonos un poco más en la lengua de lava, encontramos un buen sitio para tomar el sol y disfrutar del paisaje junto a unos chavales que con el pelo aún mojado, entraban en calor tras un baño en las piscinas.

Este post ha sido un poco más largo de lo habitual, y fueron sólo 3 días en la isla. La conclusión, es que nos flipó Tenerife, y que sin duda repetiremos.

Antes de que se me olvide, y para terminar, lo último que hicimos antes de coger el vuelo fue, obviamente, ir a zampar.

A penas he hablado en este post de la comida, pero, casi se merece otro monográfico. En Tenerife se come que da gusto, desde el primer día hasta el último, nos llenamos el buche a base de bien, pero como no me quiero extender más, sólo os digo, que si váis a Tenerife, deberíais ir a comer a un Guachinche.

Los Guachinches son bodegas que para dar salida al vino, ofrecen comidas. No son restaurantes, porque no tienen catalogación legal como tales y por ello tienen ciertas limitaciones, como por ejemplo, no pueden ofrecer más de 3 platos distintos, sin embargo, podéis encontrar Guachinches reconvertidos en restaurante donde encontrar largas cartas de comida y precios muy, muy, muy buenos. Nosotros estuvimos en uno de los últimos, Guachinche El Ramal, en La Orotava, y aunque yo hubiera preferido ir a uno de los primeros, he de decir, que comimos como DIOS en este Guachinche, así que, recomendado queda.

¡Es hora de coger el vuelo de vuelta!

BONUS TRACK

El bonus track de hoy me sirve para actualizar el post. Un año después de visitar Tenerife, nos hemos mudado a la isla, y creo sin duda, que es una pedazo de isla para disfrutar de la fotografía de paisaje. El Teide, el mar de nubes, las impresionantes playas, como la de Benijo, pero también la Playa de los Roques, la del Roque de las Bodegas, la playa de Las Gaviotas o sus preciosos charcos (piscinas naturales en roca de lava volcánica), Punta de Teno, Los Gigantes... Son tantas cosas maravillosas, que no podemos sino decir que la vida aquí es un regalo diario.

En este tiempo, hemos estado haciendo algunas fotos muy chulas, alguna de las cuales tenemos ya en nuestra TIENDA ONLINE, pero antes de nada, os recomiendo echarle un ojo a nuestro post sobre Anaga, para haceros una idea de la infinita riqueza natural de Tenerife.

Ahora sí, saludos y disfrutad siempre de vuestros viajes!! 😉

4 respuestas a “Premio Canal Historia: Tenerife13 min read

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