Premio Atardeceres CMM7 min read

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Premio Atardeceres Castilla la Mancha

Premio Atardeceres CLM Media

Hace unos días me enteraba de esta manera, de que mi foto había sido la ganadora del concurso de atardeceres de CMM (Castilla-La Mancha Media):

¡¡Súper subidón!! Me consta que "Ancha es Castilla-La Mancha", el programa que organizaba el concurso, es un espacio con mucha audiencia en la región y de hecho, yo que vivo en Madrid y no pude verlo en directo, me enteré gracias a que algunos de mis familiares y amigos sí lo estaban viendo y me escribieron al momento. El premio es guay, dos noches de hotel en el Mirador de Ruidera, pero para mi es mucho mejor el reconocimiento en sí, y no de forma egoísta, que también, claro, sino por el hecho de poder hacer visible, al menos un poco, la belleza de algunos de los pequeños rincones que esconden pueblos poco conocidos de La Mancha, como es el caso de mi pueblo, La Villa de don Fadrique, en Toledo.

He pasado en La Villa media vida, hasta que me vine a estudiar y a trabajar a Madrid, y aunque ahora no voy mucho, la mayor parte de mi familia está allí, así que procuro no perder el contacto. Ahora, cuando vuelvo, no salgo tanto de fiesta y procuro estar más en casa o aprovechar las noches de insomnio para escaparme al campo y disfrutar de sus magníficos cielos estrellados o de sus impresionantes atardeceres sobre las infinitas llanuras manchegas. Así que, obviamente, cuando me enteré, la alegría fue doble.

Ir a cualquiera de estos pequeños pueblos, puede servir para desconectar de las prisas de la ciudad y del estrés tanto o más como ir a tumbarse a la playa. En estos días, en los que viajar a la otra punta del mundo se ha convertido en poco más que un simple acto de postureo, los pueblos de toda la vida se ven un poco denostados, no parece tan atractivo bajar al pueblo como hacer un safari en Tanzania, surfear en California o sobrevolar en globo la Cappadocia, sin embargo, no estoy tan seguro de que la experiencia de atravesar el Cañón del Colorado en helicóptero sea tan enriquecedora como recorrer en bici los caminos toledanos al atardecer.

Llevo ya mucho tiempo planteándome una cuestión en relación a esto, que me gustaría trasladaros, y es si realmente somos más felices viajando o si creemos que lo somos, ¿viajamos porque realmente nos nace de una necesidad interior o lo hacemos bajo la influencia de las redes sociales? ¿Qué significa viajar? ¿Realmente nos llena? Si viajar significa técnicamente desplazarse de una ciudad a otra, sí, viajamos, pero si viajar significa, además del desplazamiento, empaparse de una nueva cultura, conocer sus tradiciones, a sus gentes, ¿cuántos de nosotros lo hacemos? Tengo la sensación de que eso lo hacen muy pocos y de que ahora, el significado de la palabra viajar se reduce a subir fotos a instagram en un lugar que certifiquen que has estado allí, pero que no has tenido ni 10 minutos para disfrutarlo y has tenido que salir corriendo para llegar al siguiente punto y tacharlo de tu lista de sitios donde poder decir que has estado. Personalmente, no le veo sentido, salvo por el postureo. Hemos convertido la experiencia de viajar, algo a priori enriquecedor, en un hecho de lo más superficial.

Por eso, creo firmemente que el pueblo, puede aportar interiormente mucho más que un viaje express a Roma para hacerse una foto con el Coliseo o ir a Nueva York y traerse una maleta cargada de ropa de marca barata.

Es sólo una reflexión que os lanzo, aunque yo seguiré desplazándome a otros sitios y postureando mientras encuentro una respuesta que me satisfaga completamente, ¡jaja! 😉

A lo que voy, es a que hay que saber disfrutar también del placer, de la paz y de la tranquilidad de los pueblos y de los paisajes que nos ofrecen, que a pesar de tener los ojos acostumbrados, siempre podemos buscar otra mirada, otro punto de vista y descubrir detalles tan asombrosos que, aunque siempre hayan estado ahí, de pronto nos parecerán totalmente nuevos.

En cuanto a la foto ganadora, ya véis, paseando por un camino, me paré en un campo de amapolas y esperé disparando otras fotos a que el sol se pusiera. En ningún momento se me ocurrió ni tan si quiera que fuese a aparecer allí mismo, revoloteando alrededor de la flor a la que justo en ese momento estaba enfocando, una abeja. Al verla, primero me asusté un poco, estaba muy muy cerca y no es demasiado agradable una picadura de abeja, pero mantuve la calma y disparé un instante antes de que se fuese.

Premio Atardeceres Castilla la Mancha
Premio Atardeceres Castilla la Mancha

Esta foto, además, forma ya parte de nuestro primer fotolibro, "Luz de Villa", dedicado precisamente a nuestro pueblo, La Villa de don Fadrique. Si os gusta, ya podéis encontrar el libro en nuestra TIENDA ONLINE.

 

3 respuestas a “Premio Atardeceres CMM7 min read

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