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Luna de Sangre

Fotografiar un eclipse de Luna

El pasado mes de enero se produjo el primer eclipse de Luna de 2019 y, por supuesto, no podíamos perdérnoslo. A pesar del madrugón y del frío, allí estuvimos, observando la increíble belleza de este fenómeno astronómico, a las 5 de la mañana. Tranquis, que no siempre se produce a esas horas tan intempestivas. Si alguna vez habéis intentado fotografiar la Luna, os habréis dado cuenta de que debido a que refleja la luz del Sol con tanta fuerza, para obtener mejores detalles, hay que disparar con una configuración en la cámara similar a la que utilizaríamos a plena luz del día (1/400, f8...), con lo que la luz más ténue de las estrellas de fondo, se pierde en la imagen. Sin embargo, durante un eclipse, podemos permitirnos bajar la velocidad de disparo, abrir el diafragma y subir el ISO, hasta poder captar los puntos de luz más débiles, eso hace que este tipo de fotos posean un aura de misticismo, magia y misterio que nos encanta, y que sin duda convierte a los eclipses en una oportunidad única para obtener fotos muy distintas del cielo.

Planificación

Para planificar la toma es imprescindible conocer la hora  a la que se producirá el eclipse. Por suerte, la afición a este tipo de fotografía o simplemente de observación de este tipo de fenómenos, es creciente, y siempre puedes enterarte del próximo evento con una simple búsqueda en internet y conocer los detalles imprescindibles, asegurándote de que la información corresponde al horario de tu país, en nuestro caso, España, ya que, al ser un fenómeno global, en distintos países podrían verlo a distintas horas.

Por otro lado, existe una aplicación muy útil para buscar el punto adecuado desde el que realizar el disparo, Photo Pills. Os la podéis descargar en el móvil por unos 10€, pero cuando la uséis, alucinaréis con todas las posibilidades que nos ofrece, desde situar en el mapa el punto y la hora exactos del máximo a localizar sobre el terreno la mejor zona para disparar usando la realidad aumentada.

Para esto, es recomendable que empecéis con la planificación unos días antes, de manera que la antelación os permita visitar el lugar y comprobar que la visibilidad es la adecuada.

Nuestro equipo

En la anterior imagen, disparamos a la Luna a través de unos cables eléctricos durante una Luna llena, para ello utilizamos una Nikon D750 y un objetivo 70-300mm sin necesidad de trípode y con unos parámetros, como decíamos antes, como los que podríamos usar a plena luz del día, pero para la foto del eclipse decidimos probar con otro equipo:

Una Fujifilm X T-20 con adaptador para objetivos Nikon de la marca Gobe, un objetivo Nikon 300mm y trípode.

La elección de este equipo se debió a la necesidad de un zoom más potente para acercarnos más a la Luna. Dado que la Fuji tiene un sensor más pequeño que la Nikon (Full Frame), con un factor de conversión de 1.5x, un objetivo 300mm se convierte en un 450mm, quizás un poco más.

(Podéis ver más acerca del factor de conversión, si aún no sabéis lo que es, en este post de blogdelfotógrafo.com)

Parámetros

Con todo planificado y el equipo listo, estamos preparados para realizar el disparo.

Vamos a realizar una fotografía que podría considerarse de larga exposición, pero, ¡ojo! Hemos de tener en cuenta que estamos usando un zoom con bastante ampliación, y que la Luna, aunque no lo parezca, se mueve muy deprisa en el cielo nocturno, por lo tanto, no podemos pasarnos si queremos tener detalles en la imagen.

Para mi, la configuración ideal en cuanto a la velocidad de disparo para un eclipse  de Luna, nunca puede ser superior a 1 segundo. En cuanto al diafragma, el adaptador Gobe no permite controlarlo directamente desde la cámara, se hace de manera manual, y aunque lo teníamos complétamente abierto (f5.6 en este objetivo), el adaptador hace que se pierda un poco de luminosidad, por ello subimos el ISO hasta un valor de 4000, lo que, por otra parte, nos permitió capturar las nubes alrededor.

Aquí os dejo las dos fotos, de todas las que hicimos, que más nos gustaron.

¡No me digáis que no son mágicas!

Por cierto y para terminar, quizás os preguntéis por qué la Luna se ve roja cuando hay un eclipse. Bien, un eclipse de Luna es distinto al de Sol. Durante un eclipse de sol, la Luna se pone entre nosotros y el Sol y lo oculta completa o parcialmente, dejando en ocasiones un disco dorado alrededor de nuestro satélite. En un eclipse de Luna, somos nosotros quienes nos interponemos entre el Sol y la Luna, y proyectamos nuestra sombra sobre la superficie lunar. Una Luna de sangre se produce cuando la posición de nuestro satélite está en penumbra, es decir, la luz del sol no le llega directamente sino que le llega filtrada por nuestra atmósfera, lo que le da ese tono rojizo y nos permite captar en una fotografía la luz de las estrellas acompañándola.

Chulo, ¿no?

 

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