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Acrópolis de noche, Atenas, Grecia

Atenas

Comenzamos con la histórica ciudad ateniense esta serie de posts sobre Grecia, que nos llevarán de un lado a otro del país, pasando por Delfos, Meteora y Cabo Sounión hasta Santorini y Creta. Así que, abrochaos el cinturón, ¡¡que despegamos!!

Arrancamos el viaje en Madrid, volamos con Aegean, una compañía con una inmejorable relación calidad precio, con menú incluído. Llegamos a Atenas y comienza la aventura. Para llegar al centro, desde el aeropuerto, podéis coger el metro por 10€, sí, 10€, un poco caro, pero bueno, tenéis línea directa con las principales estaciones, como Monastiraki, el centro neurálgico de la ciudad, podría decirse, al menos para el turismo, ya que alrededor de esta plaza se encuentran los monumentos más destacados. No muy lejos de Monastiraki, unidas por Ermou, una concurrida calle comercial, llegamos a Syntagma, la plaza más importante de Atenas, famosa por varios motivos que os contaremos más adelante. Por el momento, nos interesa principalmente, porque muy cerca de aquí, disponéis de consignas para dejar el equipaje en caso de que aún no tengáis la habitación disponible para entrar. ¡A nosotros nos vinieron muy bien!

Como os decía, alrededor de Monastiraki está todo el meollo del turismo ateniense: la Biblioteca de Adriano, el Ágora Romana, el Ágora Antigua... y caminando un poco más, atravesando uno de los barrios más típicos de Atenas, el barrio de Plaka, llegamos al esperadísimo Acrópolis.

Disponéis de un bono que incluye la entrada a los principales yacimientos y que sin duda, de verdad, merece la pena. No incluye la entrada al Museo, ni al Panathinaikó, pero sí a prácticamente todos los demás sitios que hay que visitar. El ticket combinado cuesta 30€, y podéis encontrarlo SÓLO en esta página griega.

Para desplazarnos por el centro, iremos caminando, así que, sin más, empezamos con el turismo.

Biblioteca de Adriano y Ágora Antigua

De la Biblioteca de Adriano, construída en el año 132 por el famoso emperador romano para albergar su extensa colección de libros, no quedan en pie más que unas pocas columnas y el recinto de 122 por 82m, en el que se conservan restos de las principales estructuras que lo conformaban. Sólo la fachada oeste está restaurada. En su interior, además, encontraremos una pequeña sala que hace las veces de museo. Una de las curiosidades de la biblioteca, que poco tiene que ver con la historia, son las tortugas que encontraréis paseando despreocupadas y los innumerables gatos que merodean por allí. Aunque gatos, en Grecia, hay miles, en este sentido nos recordó un poco a Estambul.

El Ágora Antigua, por su parte, es un imprescindible de Atenas, en la antigüedad constituía el centro público, administrativo, político, social y cultural de la ciudad, así como el lugar de impartición de justicia. Su extensión es abrumadora y, aunque en gran parte también está completamente derruído, sí podemos encontrar uno de los templos mejor conservados, el Hefestión. Se trata además de una construcción original, en la que no se han encontrado restos de edificios anteriores, lo cual indica que no ha sufrido modificaciones o reconstrucciones posteriores.

Dentro del Ágora Antigua podemos visitar además la Estoa de Átalo, reconstruida en 1953, y que sirve hoy como Museo del Ágora de Atenas, tanto con salas de exposición como salas dedicadas a trabajos de restauración. Se puede apreciar en algunas partes, restos del edificio original.

Templo de Héfeso desde la Estoa de Átalo
Templo de Héfeso desde la Estoa de Átalo

Acrópolis

Primera recomendación: si queremos visitar el Acrópolis, hay que tratar de acudir bien temprano por la mañana para intentar evitar las hordas de turistas que se agolpan en la colina. Ya os adelantamos que nosotros no lo conseguimos. Aquello estaba petado y vale, obviamente, nosotros formábamos parte del rebaño, pero hay algo que nos distingue, y es que nosotros cuidamos TODO lo que vemos. Hay que entender que estamos visitando un yacimiento arqueológico delicadísimo y de enorme valor, y que prácticamente todo lo que nos rodea es HISTORIA. Por ello, camina por los pasos marcados y no toques el mármol, pero tampoco te subas a la base de una columna para hacerte una foto cool que compartir en instagram, si yo fuera tu follower, primero, pensaría que eres un paleto, y segundo te haría unfollow.

Vale, que me lío, pero respetad. Seguimos.

Solamente la entrada al Acrópolis son 20€ por persona, así que, me reitero, con el ticket combinado, acabaréis ahorrando pasta. Subimos la colina temblando de la emoción, y antes de llegar a la cima, nos sorprende el fabuloso Odeón de Herodes Ático, todavía en funcionamiento, lo cual pudimos comprobar de primera mano. ¿Os lo cuento ya? Sí, ¿no? Bueno, al acercarnos, escuchamos música y vimos a operarios preparando el escenario, así que supusimos que habría alguna actuación. Allí mismo, nos metimos en internet y cogimos entradas para el show del Ballet de Lausana la noche siguiente. Fue, ES-PEC-TA-CU-LAR. Lo mejor que pudimos hacer en Atenas. Podéis ver algunas imágenes que han compartido en sus stories de instagram. ¡SEGUIDLES YA!

Continuamos subiendo hacia los Propíleos, el acceso occidental al impresionante Acrópolis ateniense, paso a paso, y siguiendo la cola, vamos ascendiendo hasta la puerta de entrada a la "ciudad alta" (el verdadero significado de acrópolis), desde donde las vistas de la ciudad son magníficas.

Propíleo, Acrópolis, Atenas, Grecia
Propíleo, Acrópolis, Atenas, Grecia

Y sin más, atravesamos las columnas de entrada a la antigua ciudad, para vernos sorprendidos por la impresionante imagen del famosísimo Partenón, templo dedicado a la protectora Atenea y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987.

El Partenón es el monumento más antiguo de toda la Acrópolis, antes, en su lugar, hubo una fortaleza micénica, posteriormente se convirtió en lugar de culto, con la construcción del viejo templo o pre-Partenón, dañado por el ejército de Jerjes (aunque la peli es sobradamente fantástica, en 300: El origen de un Imperio, la dos de 300, vaya, podéis ver parte de este suceso). Finalmente, el edificio actual, fue diseñado y llevado a término por Ictinio y Calícrates, bajo la supervisión de Fidias, que levantaría la famosa estatua de Atenea Parthenos construída en oro y marfil, de la que, lamentáblemente, no queda nada. Se cree, sin embargo, que debió de ser muy similar a la Atenea Varvakeion, solo que, con sus 1'05m de altura, viene a ser unas 12 veces más pequeña que la original.

Pero en el Acrópolis, encontramos también otros templos, como el Erecteión, donde se ubican las Cariátides, seis columnas con forma de mujer que en realidad, son copias. Cinco de las estatuas originales se encuentran en el Museo del Acrópolis, de obligada visita (la entrada cuesta 10€ y alberga, además de numerosas piezas recuperadas en las excavaciones, una reconstrucción/recreación del Partenón en la planta superior), y la sexta, en el British Museum de Londres, llevada allí por Lord Elgin, muy criticado incluso en su Inglaterra natal por desmantelar el yacimiento. Lord Byron, muy crítico, se refería así a este hecho: “Opaco es el ojo que no llore al ver los muros desfigurados, eliminados los desmoronados sagrarios por manos inglesas”.

Por su parte, la leyenda cuenta que los vecinos del lugar escuchaban todas las noches a las 5 cariátides llorando por la pérdida de su compañera.

Más allá de estas historias, ¡ya va siendo hora de que los ingleses devuelvan todo lo robado!

Las mejores vistas del Acrópolis

Aún nos quedan algunas visitas que hacer en Atenas, pero ya que hablamos del Acrópolis, no podíamos dejar de hacer un repaso a los principales miradores desde donde tener unas excelentes vistas tanto del Acrópolis como de la ciudad.

Para tener unas bonitas vistas del Acrópolis, nos quedamos con una opción, sin duda, desde la colina de la Pnyx. Justo al lado del propio Acrópolis también está la colina Areopagus, pero, está atestada de gente.

Vistas del Acrópolis desde Areopagus Hill
Vistas del Acrópolis desde Areopagus Hill

Ya sabéis que a nosotros nos gusta, siempre que podemos, alejarnos de las masas y disfrutar relajados de una buena puesta de Sol y, si se puede, de una bonita Luna llena, y con tanta gente no se puede uno relajar, así que, a tan solo unos 10 minutos caminando de Areopagus, llegamos a la Pnyx, y bendita Pnyx. Íbamos con ganas de hacerle una foto a la Luna llena saliendo sobre el Acrópolis, y aunque había unas nubes muy densas esa noche, disfrutamos de este impresionante espectáculo.

Luna llena sobre el Acrópolis
Luna llena sobre el Acrópolis

Cabe decir que esperamos como unas dos horas en la Pnyx hasta que por fin apareció la Luna, la elevación del Acrópolis y las montañas que había detrás impedían que pudiéramos verla a su hora, pero mientras tanto, aprovechamos el tiempo viendo cómo la luz del Sol iba apagándose al otro lado de la ciudad, bañando de un impresionante color anaranjado las ruínas. Y por supuesto, ¡¡tenemos fotos de todo esto!!

Otros miradores

Quizás el más famoso de todos los miradores, sea el del monte Licabeto. Podéis subir y bajar caminando, pero si lleváis ya una buena caminata en las piernas, no lo dudéis, usad el funicular. Podéis comprar billete sólo de subida o también de bajada, y merece la pena, porque para llegar a la base ya hay una buena pateada. Además, si os queréis quedar disfrutando de las vistas hasta el anochecer, por sólo 7'50€, os ahorráis el paseo. Arriba hay un par de restaurantes, por si os apetece cenar o por si simplemente os queréis tomar una cerveza fría viendo el atardecer.

Os advertimos, que el Licabeto es otro de esos miradores en los que tendrás que pelearte por tener una primera fila del atardecer, cosa que nos parece un poco ridícula, así que subid temprano y tened paciencia. ¿Merece la pena? Sí, merece la pena. Hay un atardecer chulo y unas vistas increíbles de toda la ciudad.

Es desde aquí, desde el monte Licabeto, desde donde tomamos la foto que encabeza el post. Eso sí, está tomada con teleobjetivo y usando una papelera como trípode, sí, improvisando. Una cosa que hemos aprendido en este viaje, es que cuando acaba el atardecer, la gente suele desaparecer de los miradores, empezamos a pensar que últimamente hay un turismo de atardeceres muy alarmante. La parte buena, que cuando el Sol se pone, ¡la noche es nuestra!

Acrópolis de noche, Atenas, Grecia
Acrópolis de noche, Atenas, Grecia

Ágora Romana, Templo de Zeus y Arco de Adriano

Caminar por Atenas es un auténtico paseo por la Historia, a cada paso, encontramos restos de otros tiempos, que nos hablan del esplendor que vivió la ciudad. Hacemos ahora una parada para visitar el Ágora Romana, más modesto que el Ágora Antigua y más tardío, del tiempo de la dominación romana, en concreto, bajo el mando del emperador Augusto.

De todas las estructuras que albergaba, la que mejor se conserva en la actualidad, es la puerta de Atenea Arquegetis (al fondo en la fotografía), que da la bienvenida a los visitantes. 

Ágora Romana, Atenas
Ágora Romana, Atenas

Otro de los lugares que no podéis dejar pasar es el enorme templo dedicado a Zeus Olímpico. El tamaño de las columnas que quedan en pie sobrecoge al espectador. Contaba con 104 enormes pilares de los cuales quedan 13 en pie, y como curiosidad, una columna más que veréis en el suelo, que fue derribada por un vendaval en 1852, nos permite ver un poco más de cerca el volumen de cada una de sus piezas.

Imaginaos cómo debió de ser este espectacular templo en el momento de su construcción. Por cierto, la entrada al Olimpeion, también conocido con este nombre, está incluída dentro del Ticket Combinado, así que, ¡no tenéis excusa! Además, en esta visita podéis contemplar el Arco de Adriano de forma totalmente gratuíta, otra pieza más de historia en esta asombrosa ciudad.

Panathinaikó

Terminamos nuestra ruta monumental visitando el estadio Panathinaikó, el estadio que acogió las primeras olimpiadas modernas, en 1896, el único en el mundo construído entéramente de marmol blanco, y uno de los estadios más antiguos.

Por tan solo 3€, podéis entrar al estadio, correr por sus calles emulando a los primeros atletas y hasta haceros una foto en el podium, que por supuesto, nosotros nos hicimos.

La entrada incluye una audioguía en distintos idiomas, también en español, imprescindible para atender a algunas de las curiosidades que encontrarás en su interior, como la forma arqueada de sus gradas, que permitían al público tener una mejor visión de todo lo que ocurría en el campo.

Monastiraki, Syntagma y otros barrios y mercados

Aquí concluye nuestra ruta por los principales puntos de interés arqueológico, pero no podíamos despedirnos de la ciudad (y del post) sin hacer una mención a otros aspectos igualmente importantes para conocer mejor Atenas.

Como os decíamos al principio, Monastiraki será vuestro punto de partida diario, y vuestro punto final. Es, a nuestro parecer, la plaza más viva, más concurrida y más característica de la vida ateniense. Toda la sociedad de Atenas está representada a través de los distintos personajes que pululan por esta plaza: turistas, oriundos, comerciantes, mendigos, perros, gatos, jóvenes, trabajadores, desempleados, viajeros entrando y saliendo constantemente de la estación de metro, gente que espera a otra gente, gente que entra y sale de las tiendas, comprando o simplemente mirando... Alrededor de la plaza, los mercados en las estrechas calles se llenan de personas en busca de un souvenir que llevar a sus familiares, de restaurantes donde comer souvlaki, moussaka, pastitsio, ensalada griega con el tradicional queso feta o los famosos giros, carne a la brasa con pan de pita y patatas. En las calles más escondidas, abren sus puertas de metal, asustando a los gatos con un chirrido prolongado, chamarilerías, tiendas plagadas de objetos de segunda mano, colgados de las paredes, del techo, sobre los muebles, jarrones llenos de cachibaches metálicos, cuadros viejos, lámparas, máquinas de escribir, espejos, juguetes de madera, teléfonos de rueda, tocadiscos, monedas y un sin fin de cosas más que se desparraman inevitablemente hacia las puertas y se extienden por el suelo ocupando gran parte de las calles.

Monastiraki, Atenas
Monastiraki, Atenas

Una delicia para los sentidos, pasear por estas calles. Pero vinimos a turistear y nos queda uno de los momentos top del turisteo: el cambio de guardia.

Pues sí, también en Atenas es famoso el cambio de guardia, no sólo en Buckingham Palace.

Aquí, el más famoso de todos se produce en Syntagma. Los soldados permanecen tiesos como una escoba hasta las horas en punto y las y medias, es decir, cada media hora, como un resorte, comienzan a moverse de una forma muy, muy peculiar. Levantando las piernas lentamente y golpeando en el aire con los pompones que adornan la punta de sus ya de por sí llamativos zapatos rojos. Al parecer, este movimiento responde a una necesidad fisiológica. Los soldados deben permanecer total y absolútamente quietos, dicen incluso que no han de realizar ningún movimiento ocular (parpadear creemos que sí pueden) durante tanto tiempo, que al ponerse en movimiento, si lo hiciesen de forma demasiado rápida, podrían sufrir determinados problemas relacionados con la circulación sanguínea.

Otra curiosidad sobre la vestimenta de los Evzones, como se les conoce, es la falda, que según cuentan, tiene hasta 400 pliegues, según dicen, un pliegue por cada año de ocupación turca.

La mejor ocasión para ver el cambio de guardia de los Evzones, es los domingos a las 11 de la mañana, aunque os recomendamos llegar también aquí temprano, porque es un evento muy concurrido. Para este cambio de guardia se lleva a cabo un desfile con banda de música incluída, es sin duda el más llamativo.

Nos despedimos de Atenas. Cogemos el metro de nuevo de camino al aeropuerto, donde alquilaremos un coche para viajar al norte del país, hacia Kalambaka, hacia Meteora,  pero antes pararemos en Delfos. Todo esto, os lo contaremos en el próximo post. ¡No os lo perdáis!

¡Ey, ey, ey! ¡Un momento! Antes de despedirnos, os tenemos que recordar que en nuestra tienda podéis comprar alguna de las fotos que acompañan nuestros posts.  Echadle un ojo a nuestra TIENDA. Imprimimos todas nuestras fotos en cartón pluma de 1 cm de grosor, y os las enviamos gratis para que en pocos días podáis decorar las paredes de vuestro hogar, por ejemplo, con esta pedazo de foto del Acrópolis.

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