Delfos y meteora7 min read

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Atardecer sobre Meteora, Kalambaka, Grecia

Delfos

Alquilamos el coche en el aeropuerto de Atenas para viajar por carretera a Kalambaka, puerta de entrada a Meteora (si aún no habéis leído nuestro post sobre Atenas, este es el momento: Post Atenas), con la idea de hacer un pequeño desvío hacia Delfos, a donde llegamos tras algo menos de dos horas y media conduciendo. Realmente no conocíamos mucho sobre Delfos antes de llegar, probablemente, la que es una de las estructuras más fotografiadas de la zona, el Tholos, y poco más.

Tholos de Delfos
Tholos de Delfos

El Tholos es una estructura circular construída en el año 390 a.c. que forma parte del Santuario de Atenea Pronaia, emplazado en las laderas del monte Parnaso, donde además, encontramos otras ruínas pertenecientes a antiguos templos. Este complejo, sin embargo, es una pequeñísima parte de Delfos.

Aproximadamente a un kilómetro y medio, siguiendo la carretera, llegamos al principal yacimiento arqueológico, el Oráculo de Delfos y el Santuario de Apolo.

Delfos fue considerado por los griegos en la antigüedad como el centro del Universo, y no es para menos. A día de hoy aún es posible reconocer su grandeza y hacerse una idea de cómo debió ser en otro tiempo pasear por sus calles, frente al valle del Pleistos, entre dos estribaciones montañosas llamadas Flemboukos y Rhodini, flameante y roja, respectivamente, que al atardecer arden frente a la ciudad.

Sorprende, además de su localización, la extensión de la ciudad y el buen estado de conservación de algunas de sus edificaciones, como la del estadio o la del teatro. Se cuenta, que en el estadio aún es posible ver las huellas de los tacos de los corredores sobre la pista de atletismo, aunque no se puede acceder a su interior, por lo que no pudimos comprobarlo por nosotros mismos.

No podéis marcharos de Delfos sin echar al menos un vistazo rápido al museo, donde descubriréis tesoros recuperados durante las excavaciones y una reproducción artística de cómo debió ser el Santuario en todo su esplendor.

Reconstrucción de Delfos
Reconstrucción de Delfos

Meteora

Tras esta visita a Delfos, que podéis hacer en aproximadamente medio día, es hora de arrancar de nuevo y ponerse en marcha en dirección a Kalambaka, pueblo situado justo frente a las gigantescas rocas que dan nombre a Meteora y en el que pasaremos la noche para al día siguiente tomar la carretera que atraviesa estas "rocas en el aire", y disfrutar de un paisaje totalmente alucinante.

A la mañana siguiente, salimos del hotel en dirección a Kastraki, un pequeño pueblo prácticamente pegado a Kalambaka donde comienza esta impresionante carretera de Meteora. Nada más pasar Kastraki ya tenemos a la vista el primero de los famosos monasterios de Meteora.

Detengámonos un momento. Si habéis llegado a este post preparando vuestro viaje a Grecia, es muy probable que ya sepáis qué es lo que hace tan singular a Meteora, además, como ya decíamos, de su increíble paisaje natural. Si no, te lo explicamos en un momento. Sobre esas enormes agujas de roca prácticamente yermas, despuntan pequeños monasterios habitados desde el siglo XIV, construídos para huír de los turcos y albaneses que asediaban Grecia. Se alzan a más de 600 metros sobre el nivel del mar, y cuentan que desde su construcción no fueron pocos los que murieron incluso tratando de hacerles llegar víveres. No fueron tiempos fáciles, ya véis. Ahora, las cosas han mejorado. Si no, mirad cómo se abastecen.

Monasterios de Meteora, Grecia
Monasterios de Meteora, Grecia

Como decíamos, tras pasar Kastraki, vemos ya el primero de los monasterios, y el paisaje se empieza a descubrir asombroso ante nuestros ojos, ascendiendo curva tras curva, y deteniéndonos en los numerosos miradores. Imposible no hacerlo.

Nuestro plan consistía en recorrer toda la carretera por la mañana, parándonos sin prisa en cada uno de los miradores e incluso improvisar uno si era necesario, donde poder hacer una buena foto, quizás visitar un templo a medio día, irnos a comer y volver al atardecer al mirador que más nos hubiera gustado para ver la puesta de sol.

Cositas que debéis tener en cuenta antes de entrar a los monasterios: primero, los horarios, cada uno cierra un día diferente de la semana, prestad atención a eso porque puede que lleguéis a uno y sea su día de descanso. Lo segundo, tened en cuenta que en todos hay que pagar entrada. Y lo tercero pero no por ello menos importante, la vestimenta. Las mujeres no pueden llevar pantalones, no ya pantalones cortos, deben ir con falda. Y por supuesto, falda larga. Debe cubrir las rodillas al menos. No se puede ir en tirantes, ni con escote. Pero, ¡ojo! Los hombres tampoco se libran de estas normas, lo cual me parece bien, o al menos equitativo. Estos han de vestir pantalón largo y camiseta al menos de manga corta.

Tranquilos, de todas formas, si no has previsto esta circunstancia, suelen darte a la entrada una especie de mandil o pareo con el que cumplir con las normas.

Las fotos dentro están terminantemente prohibidas y os vigilan con cámaras. Tenedlo en cuenta, si queréis llevaros un recuerdo del interior de un monasterio, lo mejor es comprarlo en la tienda, que por supuesto todos tienen, o disimular muy pero que muy bien y disparar. Yo hice dos fotos borrosas y encima me echaron la bronca. Ese es mi recuerdo.

Tras el intento fallido de fotos, hemos de decir que merece la pena entrar al menos a uno. Pero con una pequeña muestra suponemos que os podéis hacer a la idea de cómo pueden ser los demás. Seguramente un entendido en arte sacro me lanzaría por la ventana de uno de los monasterios al vacío si leyese esto, pero a nosotros, con un par de frescos, nos sirvió.

Atardecer en Meteora

Habíamos elegido nuestro mirador. Un saliente al borde de la carretera con suficiente aparcamiento para dejar el coche y disponernos a disfrutar en primera fila del atardecer, y por si las moscas, decidimos acudir al menos una hora y media antes al lugar.

Pues ni por esas, cuando llegamos ya había gente, bueno, no demasiada, una pareja de alemanes muy majos con los que pudimos charlar un poco y que nos ofrecieron compartir con ellos la primera fila.

Conforme iba acercándose el ocaso, eso sí, el saliente se fue llenando de gente y todos ellos, sin pudor, se atrevían a colarse, poniéndose al borde mismo del acantilado para hacerse una foto... ¡Dios mío! ¡Luego dicen que hay gente que muere por hacerse la mejor foto! ¡Es que se la juegan!

Pero bien, al final todos respetaban más o menos el orden de llegada y había sitio para todos.

Esta fue la foto que hicimos nosotros.

Atardecer sobre Meteora, Kalambaka, Grecia
Atardecer sobre Meteora, Kalambaka, Grecia

Y estas otras más...

Vivirlo in situ es impresionante, sin duda. Y os recomendamos encarecídamente ir un ratito antes, porque conforme el sol va descendiendo, apreciaréis los fabulosos y espectaculares cambios de luz en la roca, cada fase del atardecer sorprende. Es, sencillamente, brutal.

Al día siguiente, nos acercaríamos a otro de los monasterios, esta vez para contemplarlo desde un camino al que podéis llegar con el coche. Lo que nos llamaba la atención de este monasterio en concreto, es que, a diferencia de los demás, que se sitúan en lo alto de las agujas, se encontraba entre la roca, casi colgando del precipicio. Se trata del Monasterio de Ypapanti, y fue nuestra última visita antes de partir en dirección a Termópilas y Cabo Sounión.

Por cierto, si os gustan las fotos que hacemos en nuestros viajes, os recordamos que podéis comprar alguna de ellas en nuestra TIENDA. Las imprimimos en cartón pluma de 1 cm de grosor y os las mandamos directamente a casa con todo el amor del mundo! 😉

Gracias por seguirnos, ¡nos leemos en el siguiente post!

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