Santorini10 min read

Publicado el
Imerovigli, Santorini, Grecia

Santorini

Dejamos la Grecia continental para atravesar el mar Egeo en un vuelo nocturno que nos llevará directos a Santorini.

Si leísteis nuestro último post, probablemente recordaréis que os contábamos que esa noche fue un poco larga. Y así fue. El aeropuerto de Atenas, por la noche, es un congelador. Dejábamos el coche de alquiler en el aeropuerto sobre las 22:00 y teníamos que embarcar con Volotea de madrugada. El hotel más cercano al aeropuerto era carísimo, y cuando digo carísimo me refiero a que una noche podría pasar sin problema de los 200€, más taxi de ida y vuelta y habiendo dormido 4 horas en total, como que no merecía mucho la pena. Así que nos quedamos en el aeropuerto. Creo que Amundsen y su equipo pasaron menos frío que nosotros cuando consiguieron alcanzar por primera vez el Polo Sur. Así que, si tenéis que quedaros a hacer noche en el Aeropuerto Internacional de Atenas, llevaos mantas.

Llegada la hora de embarcar, agradecimos salir a la pista para dejar dentro el helador aire acondicionado. Viajamos con la compañía Volotea, y esto merece una mención a parte. Es una lowcost cuya filosofía se basa en "si quieres viajar cómodo, lo pagas, si no, te puteamos todo lo posible", o algo así debieron de pensar cuando diseñaron la aplicación con la que hacer el check-in del vuelo que has comprado y pagado conjuntamente con tu pareja y van y te ubican en asientos separados. No es algo que nos ocurriera solo a nosotros, o solo una vez. En los dos vuelos que tuvimos con ellos en este viaje a Grecia, nos ocurrió lo mismo, al igual que a otras personas que preguntaban si era posible cambiar el asiento para viajar juntos. Creemos que habían redistribuído a todo el pasaje a propósito con la intención de que la próxima vez, si querías tener al lado a tu pareja, pagases. También nos facturaron algunas maletas al azar, porque en la cola había quien se hacía el loco y decía que no entendía el idioma y se iban con su maleta en cabina. Lo mejor es que cuando llegamos a la cabina, los maleteros estaban prácticamente vacíos.

Y después de estas advertencias imprescindibles, que os harán replantearos (o no) vuestro viaje, ¡vamos a lo importante!

Aterrizamos en Santorini al amanecer, y no pudimos tener un recibimiento mejor para resarcirnos de estos pequeños inconvenientes.

En esta pequeña isla, es imprescindible disponer de un medio de transporte, veréis muchos quads por las carreteras, si os atrevéis, no es mala idea. Nosotros alquilamos un coche en el mismo aeropuerto con Avance, una compañía griega, la misma con la que habíamos alquilado en Atenas, por cierto. Es importante saber que, si alquilas un coche en el aeropuerto, tienes que devolverlo en el aeropuerto. Si desde aquí necesitáis coger un taxi hasta el puerto, por ejemplo, como fue nuestro caso, dado que después de visitar Santorini cogíamos un ferry hasta Creta, tenéis que tener en cuenta los elevados suplementos.

Motorizados, nos dirigimos a nuestro apartamento, muy cercano al aeropuerto, Karterados Beach Apartments, regentado por un matrimonio súper, súper simpático y súper amable, Artemio y María, que hicieron todo lo posible no solo para que nuestra estancia fuese lo más agradable posible, ofreciéndonos café todas las mañanas, dándonos indicaciones sobre la isla, etc., sino también buscándonos la mejor manera de llegar al puerto para evitar los suplementos que os mencionábamos en el párrafo anterior. ¡Atentos y con una sonrisa a cualquier hora! Recomendadísimo.

Nuestra ruta por los pueblos de Santorini

Después de una noche larguísima, decidimos pasar la mañana en la piscina del apartamento para recuperar fuerzas, pero en cuanto hubimos descansado, pusimos rumbo a Oia, quizás el más famoso de los pueblos de Santorini y casi con total seguridad el más turístico.

Las distancias en la isla son cortas, aunque las carreteras se las traen, pero el mayor problema lo tendréis para aparcar, principalmente por la falta de espacio. Los pueblos están construídos en la montaña, las calles son estrechas, la mayor parte de ellas peatonales o directamente inaccesibles en coche o en cualquier otro tipo de vehículo salvo en burro:

Pyrgos, Santorini, Grecia
Pyrgos, Santorini, Grecia

Sin duda alguna, esto es parte del encanto de estos pueblos, pero tenedlo en cuenta, lo mejor es dejar el coche en los aparcamientos destinados a tal fin antes de subir por las empinadas cuestas.

Oia es posiblemente el mejor ejemplo del "turismo de atardeceres" de Santorini. En las horas previas a la puesta de sol, las calles se llenan de turistas buscando el mejor sitio para ver el atardecer. Y por supuesto, allí estábamos nosotros. Hay una calle principal donde la procesión de turistas se hace palpable, y un par de puntos, desde el castillo y desde una callecita que asoma al Egeo desde lo alto del acantilado tras torcer la esquina de una de las decenas de iglesias de cúpulas azules, donde disfrutar, si se puede, del precioso atardecer en Oia.

Lo mejor es llegar temprano y coger buen sitio, o directamente pasar del atardecer en Oia, ir en cualquier otro momento y simplemente perderse por sus callejuelas blancas con vistas al mar Egeo.

Un paisaje de ensueño, dibujado en azul y blanco, bañado por la luz del sol, que se oculta tras el mar, frente a las casitas desordenadas agolpadas en la pendiente dejando el hueco justo para las estrechas y empinadas escaleras que conectan el mar con las nubes en una subida laberíntica y agotadora para todo aquel que se atreva a afrontarlas. Campanarios blancos, recortados en el horizonte y cúpulas azules, molinos de viento que desafían la gravedad, callejuelas salpicadas de buganvillas rosas y blancas. Azoteas de esquinas redondeadas, vertiginosos aperitivos... Las sensaciones que provoca Oia en el turista, se envuelven en esta vista maravillosa.

Tras el ocaso, bien merece la pena una visita a otro de los puntos clave para ver el atardecer, donde los colores se tornan ahora violáceos, otorgando a la ciudad un aura mágica.

Oia, Santorini, Grecia
Oia, Santorini, Grecia

Precioso, ¿no? Aún así, no queremos dejar pasar la ocasión de enseñaros qué hay detrás de las cámaras...

Eso sí, cuando el sol se puso, el público rompió en aplausos, algo que al parecer ya es típico en Oia. Bueno, da un toque emocionante a la puesta de sol, pero ya sabéis que nosotros solemos huír del gentío siempre que podemos, así que teníamos que buscar otro pueblito donde verlo al día siguiente con menos turismo. Imerogivli era el lugar indicado, pero ahí llegaremos después de visitar un par de pueblos más.

Pyrgos, Thira y Megalochori

Nuestro segundo día en Santorini comenzaba visitando Pyrgos, un pueblo más de interior, con mucho menos turismo y muy tradicional. Son características comunes a todos estos pueblos sus calles estrechas, fachadas encaladas e iglesias con las cúpulas azules y sus llamativos campanarios. Pyrgos es el lugar ideal para poder hacer miles de fotos sin molestar a nadie o sin que se te cuelen las cabecitas de la gente en procesión en el encuadre. Un pueblo para disfrutar de la tranquilidad y de los colores que son seña de identidad de las islas griegas.

Una visita muy relajada para comenzar la mañana y afrontar con energía renovada el próximo destino, Thira, la capital de Santorini y por tanto una ciudad también muy concurrida con impresionantes vistas a Nea Kameni, una pequeña isla en el centro de la caldera del volcán que destruyó la Civilización Minoica. Volcán, por cierto, que sigue activo a día de hoy.

Para comprender un poco mejor la historia de este pequeño archipiélago, os recomiendo encarecidamente que le echéis un ojo a este vídeo: La historia del volcán que destruyó la isla de Thera. Dura unos minutos y es súper interesante.

En Thira, nuestra recomendación es que os perdáis por sus calles y que tratéis de llegar a la Iglesia Ortodoxa de la Virgen María sin colaros en el patio de ninguna casa. Ahí lo dejamos, como reto viajero. Mirad qué vistas hay desde aquí.

Thira, Santorini, Grecia
Thira, Santorini, Grecia

Thira, o Fira, nos encantó y ofrece imágenes que ya son totalmente icónicas. Imágenes, por cierto, que también podéis encontrar en nuestra Tienda Online. Lo que no recomendamos es comer aquí, los pueblos más turísticos son muy caros, y además, tenemos un par de sugerencias mucho mejores. Unas fotillos más de Fira y a comer.

¿Tenéis hambre? Pues apuntad este par de sitios porque no podéis volver de Santorini sin haber probado antes cualquiera de los deliciosos platos del Metaxy Mas o las gigantescas ensaladas del Tranquilo. El Metaxy Más quizás sea un poco más caro, pero la calidad es buenísima, no os defraudará. El Tranquilo, un restaurante más barato con una enorme terraza al lado de la playa, tiene comida también riquísima, pero su mayor atractivo son sus ensaladas, os podemos asegurar que con una y nada más, tendréis suficiente para dos.

Si os apetece una comida rápida y tradicional, otra opción mucho más asequible son los giros o los souvlakis, de los que ya hablamos en posts anteriores. Los mejores de toda la isla, podéis encontrarlos en Grill House, en Karterados, un restaurante con años de tradición.

Por cierto, si aún no lo habéis probado, es típico que al final de la comida os sirvan una bebida alcohólica e incolora llamada ouzo. Se trata de un licor normalmente casero que se sirve en todas las celebraciones, a mi me recordaba un poco al orujo.

Y ya puestos con la comida, también nos llamó la atención que no haya nunca carta de postres, pero sí te suelen invitar al acabar a tomar algo dulce, bizcocho, generalmente. Ideal por otra parte para empapar bien el ouzo.

Megalochori, Santorini, Grecia
Megalochori, Santorini, Grecia

Tanto hablar de comida que ya casi empezamos a pensar en la siesta, como la que se estaba pegando este precioso gato en el siguiente pueblo, Megalochori, hasta que llegamos a molestarle con nuestras fotos.

No dejéis de ir a Megalochori, aunque sea para una visita rápida. Es un pueblo muy pequeño, pero encantador. Quizás lo más destacado sea la placita, donde reina la paz y la tranquilidad, y la torre de 6 campanas coronando una de sus estrechas calles, por las que el sol de media tarde se cuela entre la frondosidad de las plantas que sobrepasan algunos muros.

Imerovigli

Con toda la pena del mundo, dejamos a los gatetes de Megalochori para lograr ver un atardecer sin gente en Santorini. Nuestro destino, Imerovigli. ¿Lo logramos? Por supuesto que lo logramos. Llegamos con la hora pegada, pero logramos encontrar un sitio para nosotros solos y disfrutar de una puesta de sol como más nos gusta, relajados y sin tener que pelearnos a codazos por un sitio. Imerogivli, ese gran desconocido al que no llegan los cruceros cargados de turistas y que nada tiene que envidiar a Oia.

Un punto y seguido en nuestro viaje por Grecia. Nuestro próximo destino, Creta.

Si queréis ayudarnos con nuestro blog, la mejor forma es pasando por nuestra tienda y comprando alguna de nuestras fotos, si no, ¡también nos ayudáis compartiendo!

¡¡Saludos!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *