Creta9 min read

Publicado el
Faro de Chania

Creta

Llegó el momento de decir adiós a Grecia. Tras recorrer sus carreteras atravesando el país de norte a sur y cruzando el Egeo hasta Santorini, llegamos a Creta, nuestra última parada antes de volver a España.

Atracamos en el puerto de Heraklión tras cerca de 6 horas de viaje en barco desde Thira, Santorini, con la compañía Anek Lines. Alquilamos el coche en el único Rent a Car que encontramos en la Estación de pasajeros del propio puerto, y estamos seguros de que es el peor coche que hemos alquilado nunca, un Fiat Panda viejo, sucio e incapaz de acelerar a más de 80km/h en cuanto la carretera entraba en pendiente.

Nos alojábamos cerca de Chania, así que nos quedaban más de 2 horas de trayecto en nuestra nueva tartana. Se acercaba la hora de comer y no encontramos mejor excusa que esa para hacer una parada. La Taverna Zisis es un restaurante con una terraza enorme donde te atienden rapidísimo, además, se encuentra exáctamente a medio camino entre Heraklion y La Canea (Chania), así que, era el lugar ideal. 

Llegamos a nuestro apartamento por la tarde y tras una buena siesta y una ducha para reponer fuerzas, nos dirigimos a Chania al atardecer, casi de noche, pero al menos para poder tener una primera toma de contacto.

Aparcamos en seguida muy cerca del centro y empezamos a caminar en dirección al mar. La zona más antigua de la ciudad es peatonal y pasear por sus calles es una delicia, pero lo más sorprendente de Chania es su antiguo puerto.

Protegido por su muralla veneciana, forma una bahía rodeada de edificios, entre los que se encuentran el Museo de Historia Naval de Creta o La Mezquita de los Jenízaros, la construcción otomana más antigua de la isla. Al final del espigón, coronando la muralla, observamos el Faro de Chania, destacando sobre el horizonte al atardecer. Es la foto que encabeza nuestra portada de hoy.

Faro de Chania
Faro de Chania

La noche se cernía sobre nosotros y nos quedábamos sin tiempo para apreciar con detalle cada uno de los rincones que esconde La Canea, por lo que decidimos buscar un sitio bonito para cenar y volver al día siguiente para recorrer las estrechas e intrincadas calles de la ciudad a la luz del día.

Hay decenas de bares y terrazas donde tomar algo, pero teníamos nuestras preferencias. Los dos restaurantes que os recomendamos son To Koutourouki y To Mikio Taverna. Ambos disponen de pequeñas terracitas al aire libre, en plena calle, y al menos del primero, podemos decir que la comida y la atención es buenísima, y el precio inmejorable. Del segundo, nos hubiera gustado decir lo mismo, pero no pudimos llegar a probarlo. Si queréis ir, tendréis que reservar con antelación porque se llena, y no es de extrañar, cuando pasas por la puerta huele que alimenta. Si conseguís mesa, ya nos contaréis qué tal.

A la mañana siguiente volvimos a Chania y esta vez sí, pudimos disfrutar del enorme encanto de sus calles estrechas, laberínticas, de paredes altas decoradas con plantas de lo más variopintas y exuberantes.

Llegamos de nuevo hasta el puerto, donde tanto de día como de noche el bullicio se hace patente, los pescadores pueblan la orilla y las olas más altas terminan mojando a quienes se acercan al bordillo. En la bahía descansan los barcos y practican los jóvenes navegantes deslizando sus veleros sobre la superficie del agua. El turismo se acerca curioso a la muralla recorriendo la ribera, donde nos sorprenden un par de puestos flotantes con productos tan exóticos como peces globo disecados o las famosas esponjas de mar, muy típicas de Creta.

Os dejamos con algunas imágenes más y salimos volando para pasar la tarde en Balos, una playa que os encantará.

Playa de Balos

Situada en la esquina noroeste de la isla de Creta, a unos 50km de Chania por la principal carretera nacional del norte, Balos es un estrecho istmo hacia el promontorio de Tigani, donde el mar de aguas turquesas se separa por un reducido margen de arena, formando a un lado una laguna de aguas muy poco profundas y al otro una playa totalmente paradisíaca.

Aparcamos el coche en el parking habilitado, después de atravesar un largo camino de tierra al que para acceder hay que pagar 1€ por persona, ya que es un paraje protegido. Desde allí, tenemos poco más de 2km de trayecto a pie hasta la playa. El camino está bien indicado desde el parking y no tiene mayor dificultad, salvo por la cuesta abajo que a la vuelta nos tocará subir. Las vistas desde el camino ya son espectaculares.

Una vez en la arena, nos sorprendió encontrar una variedad asombrosa de colores. En nuestra ruta, teníamos programado ir a Elafonisi, una playa famosa por el color de su arena... ¡ROSA! Pero creíamos que era algo exclusivo de esa playa. Sin embargo, al llegar a Balos, también pudimos ver este color en la orilla, junto con el azul turquesa del mar, los amarillos de las rocas, blancos de las algas secas, marrones... Una combinación, que unida a la ya de por sí espectacularidad de la localización de la playa, hace de ésta un paraje idílico.

Elafonisi

Después de disfrutar de las aguas de Balos, creíamos que sería imposible encontrar una playa más bonita, pero Elafonisi nos estaba esperando. El tercer día arrancamos temprano, esta vez para cruzar la isla hasta el suroeste. Otros 50km más o menos de recorrido hasta esta playa casi perfecta.

La principal característica de Elafonisi es su arena rosa, y aunque en Balos nos hicimos una buena idea de lo que era esto, en Elafonisi aún es más llamativo y espectacular. La arena toma ese impresionante color rosado debido a la erosión de corales y conchas de organismos marinos que llegan a la playa como pequeños cristalitos llamados "lafonisis", de ahí el nombre. Y, ¡OJO! Si estabas pensando en llevarte un puñadito de arena rosa de recuerdo, debes saber que pueden llamarte la atención. Delante de nosotros, a unos turistas que cogían arena en una botella, les pidieron amablemente que la vaciaran, cosa que nos parece de lo más normal. Si todo el mundo hiciera lo mismo, ¡nos cargamos la playa!

Y hablando de turistas, exacto, esta playa está muy, pero que muy concurrida, pero aún así, puedes darte un baño relajado.

En cuanto al aparcamiento, si vais en coche, hay suficiente espacio habilitado para tal efecto, aunque dada la cantidad de turismo que llega a la playa, puede que tengáis que dar un par de vueltas hasta encontrar un hueco.

Bueno, ¡¡no me enrollo más y os pongo alguna fotillo de la playa!!

Seitan Limania

Estuvimos en Elafonisi hasta medio día, muy entretenidos viendo cómo instagramers de diversa índole se lo posaban en posturas imposibles sobre las rocas. Nos echamos unas risas mientras nos preguntábamos si era necesario tal postureo. En fin. El mundo se ha vuelto loco.

Gif Postureo

Eso nos llevó a pensar, que quizás estaríamos mejor en una playa más recóndita, así que cogimos de nuevo el coche y acabamos en Seitan Limania.

Para llegar a Seitan Limania, regresamos por el camino de vuelta a Chania, esta playa se encuentra escondida entre dos acantilados en la península de Akrotiri. Dejamos el coche justo arriba y descendemos por un camino bastante abrupto, un camino, literalmente, de cabras, hasta la playa. Aunque llegamos tarde, pues las distancias a pesar de no ser muy grandes, las carreteras dejan bastante que desear, al menos pudimos mojarnos los pies y hacer algunas fotos. Pero tenemos claro que ésta podría haber sido una de nuestras calas favoritas.

A la próxima, sin duda, pasaremos de arenas rosas en pos de Seitan Limania, mucho más salvaje y mucho más agreste, algo que nos encanta.

Palacio de Cnosos

Vamos llegando al final de nuestra aventura por Grecia, y si por algo destaca este país de inmensos contrastes, es por su impresionante historia. Por supuesto, no podíamos irnos de Creta sin visitar al menos una parte de ésta. Nuestro último destino en la isla: El Palacio de Cnosos.

Construído por la Civilización Minoica en el 2000 a.C., puede considerarse en parte como la cuna de la cultura Europea. Se encuentra a tan solo unos 5km de Heraklion, la capital de Creta. El palacio sufrió varios terremotos a lo largo de la historia, lo que causó el deterioro y derrumbamiento de gran parte de su estructura.

En 1877 se iniciaron las excavaciones para redescubrir el conjunto, tarea que retomaría Arthur Evans entre 1900 y 1930, a excepción de los años comprendidos entre 1914 y 1921, debido a la I Guerra Mundial.

Para proteger el palacio de la erosión, al quedar expuesto, los excavadores utilizaron en la reconstrucción materiales modernos (hierro y hormigón), que forman parte de lo que hoy en día podemos ver al visitar Cnosos.

Y hasta aquí nuestro viaje por tierras e islas griegas. Sólo nos quedaba coger un avion desde Heraklion a Atenas y de Atenas a Madrid. 

Ya sabéis que en nuestra tienda podéis encontrar algunas de las fotos que hacemos en nuestros viajes. De esa manera, nos ayudáis a mantener la web para poder traeros estas y otras historias. Podéis echarle un vistazo, comprar algo o simplemente compartir nuestro post para que llegue a más gente.

¡Nos vemos pronto!

BONUS TRACK

Nuestro bonus track en esta ocasión va dedicado, como no podía ser de otra forma, a la conducción en Creta.

Aviso para navegantes (y conductores). En Creta, la costumbre es conducir por el arcén. Sí, conducir, pasear y jugarse la vida en general.

Las carreteras principales, incluída la New National Road, sólo tienen un carril para cada sentido, y los arcenes son ciertamente muy amplios, así que es normal ver a los griegos conduciendo por el arcén, pero también es normal verles adelantar a otro coche que circula por el arcén aunque esto suponga rebasar una doble línea continua mientras vienen coches de frente.

Nuestra duda es, si tienes una emergencia, ¿dónde paras?

Es un peligro, porque vimos incluso a gente caminando o en bicicleta por los arcenes, por lo que llegamos a la conclusión de que se trata de un espacio de libre circulación, tipo Schengen pero en las carreteras cretenses, y obviamente, a todo se adapta uno, al segundo día ya estábamos maldiciendo a los turistas que conducían dentro de su carril sin apartarse.

Ahora sí, ¡visitad nuestra tienda! ¡Nos vemos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *